CAMPAÑA #EspañaNoDescoloniza

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Durante el mes de diciembre el Reino de España asumirá la Presidencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, finalizando así dos años de participación como miembro no permanente en dicho organismo. Desde la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sahara (CEAS-Sahara) creemos que es un momento de suma importancia para exigir a nuestro Estado para que, desde la Presidencia del Consejo de Seguridad, impulse algunas medidas en relación con el contencioso del Sahara Occidental, uno de los 17 territorios no autónomos reconocidos por Naciones Unidas y de cuyo proceso de descolonización sigue siendo potencia administradora el Estado español.

Las decenas de miles de personas que conformamos el movimiento solidario con el pueblo saharaui en el Estado español, agrupadas en asociaciones presentes en un gran número de municipios y provincias, observamos con incredulidad y tristeza cómo se suceden los procesos electorales y las posteriores negociaciones políticas para conformar Gobierno sin que el pueblo saharaui obtenga el protagonismo que merece. El silencio de la mayoría de los medios de comunicación sobre el asunto y las políticas que han impulsado los principales partidos de este país, PP y PSOE, hacen, sin embargo, que la situación de este pueblo sea hoy más delicada que nunca: • Miles de personas permanecen en los campamentos de población refugiada en Argelia desde hace más de 40 años, sobreviviendo a las duras condiciones climatológicas y humanitarias gracias a la ingente labor llevada a cabo por el Frente Polisario para hacer frente a las adversidades. • Miles de personas padecen, desde hace más de 40 años, una ocupación militar violenta por parte del Reino de Marruecos en el propio Sahara Occidental, sufriendo violaciones sistemáticas de sus derechos más elementales.

El Reino de Marruecos siempre ha mantenido una postura obstruccionista. En los últimos meses, además, ha endurecido la presión sobre Naciones Unidas mostrando una vez más la arbitrariedad y el despotismo que le caracteriza en el panorama de las relaciones internacionales, sin entender más idioma que el de las amenazas y obviando el derecho internacional como forma de entendimiento entre los pueblos del mundo. Tras haber expulsado a una parte importante del personal civil de la MINURSO, Misión Internacional de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental, desplegado en el Sahara Occidental ocupado, el pasado mes de agosto se adentró en territorio administrado por el Frente Polisario, aumentando la tensión, una vez más, en la zona y tratando de desviar la atención del verdadero problema que no es sino la ocupación ilegal y por la fuerza de un territorio que nunca ha sido ni será marroquí.

Mientras el Frente Polisario ha apostado desde el año 1991, hace más de 25 años, por la paz y la negociación como forma de resolver los conflictos, el Reino de Marruecos continúa presumiendo de la imposición, la violencia y la sinrazón frente al derecho internacional, produciendo una escalada de tensión en el Sahara Occidental, apostando por el conflicto directo como forma de resolver un problema que tiene su origen en la incapacidad del Estado español para concluir el proceso de descolonización del Sahara Occidental.

Y es que esta incapacidad del Estado español, de todos los gobiernos que se han sucedido en la Moncloa desde el año 1975, no sólo nos avergüenza porque históricamente el Estado español sigue en el lado oscuro de la historia, en ese en el que se encuentran los estados que apuestan por la dominación de otros pueblos como estrategia política para recibir beneficios económicos y de diversa índole. Esta incapacidad también nos avergüenza porque es causante directa del sufrimiento de centenares de miles de personas, del sufrimiento de todo un pueblo hermano para la sociedad española. Así, hasta que no acabe la ocupación del Sahara y su pueblo pueda libremente definir su futuro y ejercer sus legítimos derechos como cualquier otro pueblo del continente africano, el Estado español seguirá siendo responsable de esta injusticia.

Nuevos tiempos políticos tienen lugar en el Estado español. Distintas voces piden la palabra para corregir errores de nuestra historia más reciente. La colonización de otros pueblos llevada a cabo por las potencias europeas durante siglos fue condenada por la comunidad internacional tras la Segunda Guerra Mundial. Existe un consenso generalizado de que la dominación de otros pueblos por parte de los poderosos es una lacra que nos avergüenza como seres humanos, una práctica abominable que sólo conlleva sufrimiento, eliminación de derechos y libertades, sometimiento, violencia y guerra.

No se puede iniciar una nueva etapa política, no se puede avanzar en la historia del Estado español con esta mancha detestable. No se puede mirar hacia adelante cuando el Estado español tiene errores tan graves sin cerrar del pasado. El Sahara Occidental sigue siendo la última colonia del continente africano, los gobernantes del Estado español demuestran su incapacidad y su cobardía en el ámbito internacional cuando no son capaces de cerrar el proceso de descolonización de este pueblo. Una nueva etapa política tiene que conllevar también una nueva forma de desarrollar la política internacional, un nuevo posicionamiento ante lo que acontece en el mundo, y una intervención más activa y honesta en la resolución definitiva de un conflicto en el que tenemos toda la responsabilidad.

Por ello, CEAS-Sahara y las personas y organizaciones abajo firmantes exigimos que, desde la Presidencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que España asumirá en el mes diciembre, se impulse un debate sensato y sincero sobre la necesidad de que el Sahara Occidental abandone su condición de territorio no autónomo. Para ello, es necesario que se cierre definitivamente el proceso de descolonización estableciendo una fecha para la celebración de un referéndum de autodeterminación que permita algo tan básico y democrático como la expresión libre y auténtica de la voluntad del Pueblo Saharaui, tal y como establece la legalidad internacional.

La colonización fue considerada, desde la fundación de Naciones Unidas en el año 1945, una lacra histórica de la humanidad que sólo produjo sufrimiento y retroceso en el progreso de la convivencia humana. Nos avergüenza seguir formando parte del siniestro club de los estados que en contra del derecho internacional, mantienen y refuerzan los obstáculos que impiden la plena realización del derecho a la libre determinación de los pueblos que viven bajo ocupación colonial y extranjera .Nos avergüenza seguir formando parte del lado oscuro de la historia.

Madrid, octubre 2016

 

#EspañaNoDescoloniza

¡Referéndum ya!

 

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