Aide-mémoire sobre el reconocimiento diplomático de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD)-Ministerio de Asuntos Exteriores -Enero 2016

Aide-mémoire sobre el reconocimiento diplomático de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD)-Ministerio de Asuntos Exteriores -Enero 2016

1. El 15 de enero 2016, Suecia anunció que no reconocería a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), afirmando que el reconocimiento diplomático no beneficiaría el proceso político de la ONU, que la situación en el Sáhara Occidental difería de las de los Estados que Suecia había reconocido en el pasado, y que no se ha cumplido el requisito por el derecho internacional para reconocer a la RASD.

2. Durante más de cuarenta años, Marruecos ha ocupado ilegalmente una gran parte del territorio soberano de la RASD. De este modo, Marruecos ha actuado en desafío a la Carta de la ONU y el derecho internacional, incluyendo el dictamen de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de 1975 que afirma que no existen lazos de soberanía o territoriales entre Marruecos y el territorio del Sáhara Occidental. Como consecuencia, a los saharauis se les ha negado el derecho a vivir en paz en su propio país a la vez que están sometidos a violaciones sistemáticas de sus derechos humanos y al robo y saqueo de sus recursos naturales.

3. No es justificable retrasar el reconocimiento de la RASD a favor de una solución negociada, porque durante los últimos veinticinco años las acciones de Marruecos han hecho el proceso político de la ONU casi obsoleto. Marruecos ha demostrado sin duda alguna que no está dispuesto a elegir el camino pacífico, democrático y viable para una solución duradera del conflicto en el Sáhara Occidental. Ha incumplido sistemáticamente los acuerdos anteriores, incluyendo aquellos aprobados por el Consejo de Seguridad de la ONU, y ha obstaculizado todos los esfuerzos de la comunidad internacional para llevar a cabo la descolonización del Sáhara Occidental y el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui. Marruecos también persiste en sus intentos de socavar la credibilidad y la razón de ser de la MINURSO, a saber, la celebración de un referéndum libre e imparcial para la libre determinación, y prefiere limitar el papel de la MINURSO exclusivamente a la observación del alto el fuego. En otras palabras, renunciar el mandato original de la MINURSO a favor de preservar el status quo.

4. La demostrada oposición de Marruecos tanto al referéndum como a unas negociaciones directas significativas ha sido afirmada públicamente por el rey Mohamed VI en un discurso del 6 de noviembre de 2014, “Marruecos va a permanecer en su Sáhara y el Sáhara en su Marruecos, hasta el fin de la existencia”, que ignora que ningún país en el mundo reconoce las reivindicaciones de soberanía marroquíes sobre el Sáhara Occidental. El 6 de noviembre de 2015, el Rey declaró su intención de acelerar un “modelo de desarrollo de las provincias del Sur” a fin de “sellar la integración de estas provincias en la patria unificada.” Estas declaraciones confirman la falta de voluntad de Marruecos de respetar la situación jurídica del Sáhara Occidental como territorio no autónomo, y respetar el mandato claro e inequívoco del Consejo de Seguridad de que un proceso de autodeterminación debe determinar el estatuto definitivo del Sáhara Occidental. Las declaraciones del Rey representan un claro rechazo al proceso político de la ONU, y cualquier perspectiva de negociaciones serias y sustantivas. También refuerzan la declaración unilateral de Marruecos de “soberanía” sobre un territorio que la ONU sigue considerando un territorio no autónomo en espera de un proceso de descolonización.

5. El resultado principal y directo de la obstrucción al proceso político pacífico representado o bien por el referéndum de libre determinación o las negociaciones directas es que el alto el fuego, que entró en vigor en septiembre de 1991 gracias al acuerdo de las dos partes antes de la celebración del referéndum, se halla gravemente amenazado. El alto el fuego no puede mantenerse de manera indefinida en ausencia de un proceso político significativo. Es posible que Marruecos, consciente de su fracaso en conseguir la legitimidad internacional para su ocupación del Sáhara Occidental, haya elegido esta situación como su mejor opción para tratar de imponer la solución que quiere. En otras palabras, Marruecos simplemente está intentando “ganar tiempo”, con la esperanza de que el desánimo en los esfuerzos internacionales por resolver el conflicto le permitiera continuar ocupando ilegalmente el territorio en violación de todas las resoluciones de la ONU sobre el tema y el claro e inequívoco dictamen de la CIJ.

6. Si el conflicto armado se reanudase, esto supondría el fin de la presencia de la ONU en el territorio y la vía pacífica defendida por la comunidad internacional desde la adopción del Plan de Arreglo en 1991. La ruptura del alto el fuego tendría graves consecuencias en una región cuyo flanco, Sahel-Mali-Libia, ya está sacudido por la inestabilidad y la creciente presencia de elementos extremistas, terroristas y criminales. El Gobierno de la RASD, consciente de tales consecuencias, ha llevado a cabo importantes esfuerzos y ha demostrado una colaboración paciente con la ONU para evitar esta posibilidad indeseable.

7. Teniendo en cuenta todo lo anterior, no es lógico que Suecia retrase el reconocimiento de la RASD a favor de un proceso político de la ONU que ha llegado a un punto muerto peligroso debido al bloqueo marroquí del proceso. Suecia reconoció a Palestina en 2014 a pesar de las afirmaciones israelíes de que “los palestinos pueden conseguir su Estado prometido solo a través de las negociaciones directas y no a través de otras vías diplomáticas” y a pesar de la advertencia de los EE.UU. contra el reconocimiento palestino calificándolo de “prematuro” y diciendo que el Estado palestino puede establecerse solo a través de una solución negociada entre israelíes y palestinos.

8. La posición histórica expresada por Sudáfrica en 2004 es muy reveladora en este caso. Antes del reconocimiento oficial de la RASD por parte de Sudáfrica, el entonces presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, dirigió una carta a Mohamed VI, Rey de Marruecos, el 1 de agosto de 2004. En la carta, el Sr. Mbeki recordó que varios dirigentes habían solicitado a su país que no reconociese a la RASD con el pretexto de que este acto perjudicaría gravemente las negociaciones dirigidas por la ONU. Sin embargo, cuando Marruecos rechazó abiertamente el Plan de Arreglo en abril de 2004, Sudáfrica decidió reconocer oficialmente a la RASD, porque el no hacerlo contribuiría a la denegación del derecho del pueblo saharaui a la libre determinación y sería una traición grave e inaceptable del compromiso de Sudáfrica de respetar la Carta de la ONU y el Acta Constitutiva de la UA, tal y como lo expresó el Presidente Mbeki en la citada carta.

9. Con respecto a la evaluación de Suecia (sin dar ninguna explicación jurídicamente válida) de   que la RASD no cumple con los criterios de reconocimiento, es necesario señalar que:

– El 27 de febrero de 1976, el pueblo saharaui proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) como un Estado soberano en el territorio del Sáhara Occidental. La proclamación de la RASD se hizo no solo para llenar el vacío dejado por la retirada precipitada de España del territorio, sino también para encarnar la voluntad soberana y la independencia del pueblo saharaui. Este hecho fue confirmado claramente por el dictamen de la CIJ en 1975, el cual establece que, antes de la colonización española, el Sáhara Occidental estaba habitado por pueblos autónomos e independientes (párr. 159) que estaban organizados social y políticamente bajo líderes competentes para representarlos (párr. 81).

– Desde entonces, la RASD fue admitida como Estado miembro de la Organización de la Unidad Africana (OUA) en 1982 y se convirtió en Estado miembro fundador de su organización sucesora, la Unión Africana (UA). Con el tiempo, la RASD ha sido reconocida por más de 80 Estados. Además, el argumento sobre los Estados que se supone que han retirado su reconocimiento de la RASD no es válido legalmente, ya que, de acuerdo con las normas del derecho internacional de reconocimiento de los Estados que figuran en el artículo 6 de la Convención de Montevideo de 1933, “el reconocimiento es incondicional e irrevocable”. Por consiguiente, una vez concedido su reconocimiento de la RASD como Estado soberano, los otros Estados no pueden revocar su reconocimiento, excepto cuando la RASD deja de existir o cuando los Estados que hayan reconocido a la RASD como Estado soberano dejan de existir.

– La RASD es un Estado de pleno derecho que ejerce su plena soberanía sobre los territorios liberados saharauis y tiene la capacidad administrativa y política de administrar sus propios asuntos y gestionar sus relaciones internacionales. Además, el hecho de que algunos Estados, debido a circunstancias extraordinarias, tuvieron que tener una parte de sus instituciones operando desde fuera de sus territorios nunca ha sido considerado como un impedimento para su reconocimiento como Estados soberanos.

– La RASD ha establecido una sociedad moderna que valora y promueve los valores de la justicia social, la democracia, la igualdad de género, la tolerancia y el estado de derecho. El pueblo saharaui con razón puede enorgullecerse de haber construido una sociedad igualitaria en la que cada ciudadano pueda participar plenamente en los asuntos públicos y donde las mujeres juegan un papel fundamental en todos los aspectos de la vida política, social y económica.

–  La RASD ha venido realizando esfuerzos constantes en coordinación con sus vecinos para
disuadir y prevenir actividades ilegales relacionadas con la delincuencia organizada transnacional y otras amenazas de seguridad, y ha participado activamente, como socio responsable, en la consolidación y la eficacia de las estructuras de seguridad regionales de conformidad con sus obligaciones como Estado miembro de la Unión Africana.

– A pesar del estancamiento en el que se halla el proceso político, el pueblo saharaui está decidido a continuar la construcción de su nación y la lucha pacífica, bajo el liderazgo de su único y legitimo representante, el Frente POLISARIO, en defensa de su legítimo derecho a recuperar la plena soberanía sobre su territorio nacional.

10. Desde el punto de vista de la doctrina jurídica relativa al reconocimiento de los Estados, la RASD, por lo tanto, cumple con todos los requisitos esenciales, aunque una parte importante de su territorio está bajo la ocupación marroquí. La afirmación de que la RASD no ejerce un control efectivo sobre la parte principal de su territorio o la población que vive allí no es legalmente aceptable, porque no hay ningún tratado o principio del derecho consuetudinario que estipule que el reconocimiento de los Estados debe estar condicionado a su control efectivo de la “parte principal” de sus territorios. Además, el argumento de que el reconocimiento de la RASD debe ser suspendido en espera de las negociaciones en curso sobre una solución que prevea la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental es claramente insostenible, porque Marruecos está bloqueando e impidiendo que el proceso alcance su objetivo final, a saber, el ejercicio por el pueblo saharaui de su derecho a la libre determinación.

11. Además, la posición adoptada por la Unión Africana y su predecesora (la OUA) en los casos del Sáhara Occidental y Guinea-Bissau muestra que el ejercicio de la plena soberanía sobre todo el territorio no es un impedimento para el reconocimiento de los Estados que fueron proclamados por los representantes legítimos de dos pueblos en la parte restante de un territorio que estaba sometido a una ocupación ilegal. De hecho, el actual despliegue militar y civil de Marruecos en el territorio ocupado del Sáhara Occidental es ilegal según lo indicado en las resoluciones de la AGNU 34/37 (1979) y 35/19 (1980), así como por el hecho de que la comunidad internacional no reconoce las reivindicaciones territoriales de Marruecos sobre el Sáhara Occidental en consonancia con la opinión consultiva de la CIJ de 1975.

12. Además del reconocimiento de la RASD por la UA, debe destacarse también que la presencia de Marruecos en el Sáhara Occidental ha sido “deplorada” por el Consejo de Seguridad (res. 380 de 1975) y calificada explícitamente como una “ocupación” por la Asamblea General (res. 34/37 de 1979 y res. 35/19 de 1980), un hecho que se resalta en la evaluación contenida en “el resumen de revisión de la política sueca sobre el Sáhara Occidental”, publicada recientemente por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia. Al actuar así, la ONU ha dejado implícitamente en las manos de sus Estados Miembros la decisión de reconocer oficialmente a la RASD cuyo ejercicio efectivo de soberanía sobre sus territorios liberados del Sáhara Occidental nunca ha sido cuestionada o declarada ilegal por la ONU o por cualquier organización internacional.

13. El Frente POLISARIO y la RASD siguen creyendo que los recursos en manos de la comunidad internacional para llevar a cabo una descolonización justa y transparente del Sáhara Occidental aún no se han agotado. Por esta razón, el progreso diplomático es esencial para mantener la fe en la vía pacífica encaminada a resolver el último caso colonial en África.

14. En uno de sus artículos (IJM) publicado en 2015, Hans Corell, ex Asesor Jurídico de las Naciones Unidas, se refirió a la posibilidad de que el Consejo de Seguridad reconociera al Sáhara Occidental como Estado soberano como una de las tres opciones ante el Consejo de Seguridad para abordar la cuestión principal de garantizar la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental. En su opinión, esta opción debería ser aceptable desde el punto de vista jurídico. En vista de la reputación del Sr. Corell como un reconocido jurista internacional, contemplar esta opción indica claramente no solo que la RASD posee todos los atributos para ser reconocida como Estado soberano sino también que el hecho de concederle reconocimiento es conforme al derecho internacional.

15. En este contexto, el reconocimiento de la RASD por Suecia sería una contribución histórica a la paz, la legalidad y legitimidad internacional. Además, reforzaría la posición ya adoptada por la Unión Africana (UA) con respecto a este tema. Entre los países europeos, Suecia es el más indicado para dar este paso debido a:

– Una historia sin ningún pasado colonial;

– Coherencia en la defensa del derecho a la libre determinación de los pueblos bajo ocupación colonial;

– Fuerte y constante compromiso a favor del derecho internacional y los derechos humanos.

16. Además, el caso palestino ha demostrado que la doctrina relativa al reconocimiento de los Estados en busca de la independencia de la dominación extranjera ha evolucionado para beneficiar las legítimas aspiraciones de lospueblos bajo ocupación extranjera o dominación colonial. El reconocimiento de la RASD, por lo tanto, no es solo una cuestión de coherencia con la legalidad internacional y una cuestión de justicia, sino que también mantendrá el mérito de resolver los conflictos por medios pacíficos y evitar el espectro de la guerra.

17. Mientras que el compromiso de la comunidad internacional a favor de la descolonización del Sáhara Occidental no se ha cumplido, y dada la conducta pacífica del pueblo saharaui a la espera de un referéndum de autodeterminación durante un cuarto de siglo, conceder el reconocimiento a este pueblo en una relación formal de Estado a Estado es apropiado y justo.

18. El reconocimiento de la RASD también aportará equilibrio a la política exterior de la Unión Europea que, en gran medida, favorece a Marruecos, ya que no es suficiente que la UE mantenga relaciones con Marruecos como Estado al tiempo que rechaza sus reivindicaciones sobre el Sáhara Occidental. El compromiso que la Comunidad Europea tiene con Marruecos, incluidos los amplios acuerdos comerciales, en gran parte ha dejado al pueblo saharaui sin ninguna voz en las instituciones de la UE. Esta situación de desequilibrio debe ser rectificada. Es significativo en este contexto subrayar la sentencia del Tribunal General de la UE del 10 de diciembre 2015 que anula la decisión del Consejo de la UE de 2012 relativa a la conclusión de un acuerdo entre la UE y Marruecos sobre medidas recíprocas de liberalización del comercio de productos agrícolas y pesqueros, en la medida en que aprueba la aplicación de dicho acuerdo al Sáhara Occidental (párr.251.1). Además de reconocer la capacidad jurídica del Frente POLISARIO, el único y legítimo representante del pueblo saharaui, de impugnar la decisión del Consejo de la UE, la sentencia también señaló que la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental no está reconocida por la Unión Europea y sus Estados miembros ni por las Naciones Unidas, dejando constancia al mismo tiempo de la ausencia de ningún mandato internacional susceptible de justificar la presencia marroquí en ese territorio (párr. 241).

19. Teniendo en cuenta que Suecia siempre ha estado al frente de la defensa de los derechos soberanos del pueblo saharaui sobre sus recursos naturales, tal como se manifiesta en su postura robusta respecto al acuerdo pesquero entre la UE y Marruecos, la sentencia del Tribunal General de la UE de hecho refuerza la posición sueca que se ajusta a la legalidad internacional.

20. En este contexto, la decisión de Suecia de no reconocer a la RASD solo fomenta la intransigencia de Marruecos y dará lugar a violaciones continuas de los derechos humanos en el Territorio ocupado. En consecuencia, hacemos un llamamiento a Suecia a que reconozca la voluntad declarada del pueblo del Sáhara Occidental, como se refleja en la declaración de la independencia de la RASD.

21. El Gobierno de la RASD solicita respetuosamente que Suecia reconsidere la decisión del 15 de enero de 2016 y que establezca relaciones diplomáticas con el Gobierno de la RASD como el representante legítimo y reconocido internacionalmente del pueblo saharaui.