36 AÑOS DE MURO DE LA VERGÜENZA

¿Por qué el Muro? Un poco de contexto histórico

Fue el rey Hassan II de Marruecos quien ordenó construir una inmensa línea de muros defensivos a lo largo de siete años: de 1980 a 1987. Lo hizo para frenar los ataques del ejército saharaui, el cual, a pesar de la inferioridad numérica y bélica derrotó en varias ocasiones al ejército marroquí a finales de los años 70 en el marco del conflicto del Sáhara Occidental.

Su construcción fue progresiva en seis fases. Entre agosto de 1980 y abril de 1987 se levantaron seis muros de diferentes longitudes. Con la finalización del sexto muro, se estableció una larga línea de fortificaciones que tiene una longitud total aproximada de 2720 kilómetros. Separa el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos del liberado por el Frente Polisario; la tierra fértil del desierto.

¿Qué caracteriza al Muro?

Se trata de una construcción formada por muros de arena y piedra de entre dos y tres metros de altura y se extiende a lo largo de puntos topográficos elevados (como picos y montes) a lo largo del territorio saharaui. Es el muro militar más largo del mundo del mundo, superado en la Historia solo por la Gran Muralla China, un muro “físico” que separa al pueblo saharaui desde hace más de 36 años y que perturba las fronteras y el flujo de actividades de cuatro países del norte de África: Mauritania, Argelia, Marruecos y la República Árabe Saharaui Democrática.

Está protegido por cercas, bunkers, grandes guarniciones militares, minas terrestres, bombas de racimo, bases militares, tecnología de vanguardia (radares fijos y móviles) y más de 100.000 soldados, de acuerdo a los datos que proporciona la Red de Estudios de Muros y Minas en el Sáhara Occidental (REMMSO, en adelante). Según “Remove the Wall” (Campaña internacional contra el muro), cada 5 kilómetros del muro hay una base militar de alrededor de 100 soldados. Cerca de cuatro kilómetros detrás de cada punto de observación hay un puesto ocupado por una fuerza móvil de intervención rápida (con vehículos blindados, tanques, etc.)

Minas alrededor del muro: entre 20 y 30 víctimas al año

Según Naciones Unidas, entre 7 y 10 millones de minas rodean este imponente muro. Esto coloca al Sáhara Occidental entre los territorios más minados del mundo. La mayoría de las veces están ocultas bajo la arena y solo dan la cara cuando es demasiado tarde. En otras ocasiones, a causa de los movimientos de tierra y de las lluvias, quedan a la intemperie y parecen pequeñas piedras inofensivas. Sea cual sea el caso, siempre causan destrucción y dolor

De acuerdo con de los datos de que dispone la Asociación Saharaui de Víctimas de Minas (ASAVIM), las minas terrestres causan entre 20 y 30 víctimas al año en los alrededores del muro. La organización intenta completar un censo de damnificados, sin mucho éxito por la falta de medios y de fuentes fiables. De momento, en 2015, contaban con 1600 nombres y apellidos a los que tratan de dar asistencia, pero no llegan a abarcar ni a una cuarta parte de los afectados.

Con los números que manejaba la REMMSO en julio de 2015, serían más de 2.500 las víctimas por la explosión de minas. A este dato, hay que sumar las miles de familias saharauis que se encuentran divididas desde hace más de cuatro décadas entre territorios ocupados y zonas liberadas.

Según un estudio de la ONG británica “Action on Armed Violence” (AOAV), única organización activa desde 2006 en el desminado de la zona, los restos escondidos de la guerra han provocado accidentes, en ocasiones mortales, a unas 2.500 personas. La ausencia de estadísticas oficiales hace temer que la cifra sea aún mayor.

Niños, pastores y ganado, víctimas directas

El 80% de las víctimas de minas en el mundo son civiles. Los más vulnerables son los menores. Según el Equipo de Acción contra las Minas de Naciones Unidas (UNMAS, en sus siglas en inglés), las minas resultan muy atractivas para los niños que las confunden con juguetes por su tamaño, diseño y, a veces, por su colorido.

Además de los más pequeños, según la Oficina Saharaui de Acción Contra las Minas (SMACO, en sus siglas en inglés), también son víctimas los pastores que tienen que ir a las zonas cercanas al muro a buscar comida para sus rebaños. Buena parte de los accidentes suceden cuando los animales se acercan demasiado y los pastores no dudan en perseguirlos, ya que un camello muerto supone un desastre económico para ellos y puede ser su único medio de subsistencia.

Los impactos negativos del muro se reflejan asimismo en la vida cotidiana de los saharauis, en los aspectos sociales, económicos, políticos y medioambientales. El muro ha sido también la cortina que ha encubierto todas las actividades ilegales que Marruecos comete en la parte ocupada.

Labores de desminado: complicadas, lentas e intermitentes

Las labores de desminado son lentas e intermitentes debido a la falta de coordinación, logística y presupuesto. Las lluvias también dificultan el desminado, pues mueven lo identificado y señalizado anteriormente. Para limpiar una zona son necesarios trabajos previos tales como realizar encuestas a la población, cartografiar los terrenos, elaborar mapas con las zonas de riesgo, identificar el tipo de explosivo y señalizar convenientemente las zonas peligrosas hasta que se lleve a cabo la detonación.

En el lado del muro que controla el Frente Polisario, la limpieza corre a cargo de los fondos multilaterales de la UNMAS gracias a la adhesión del Polisario al “Llamamiento de Ginebra”. Esto ha permitido la destrucción de más de 10.000 artefactos, la apertura de un centro de rehabilitación física y campañas educativas de sensibilización sobre el peligro de las minas.

Al otro lado del muro, en la zona ocupada, es el ejército marroquí el que se encarga del desminado. Marruecos no ha firmado la “Convención de Ottawa”, mediante la cual los estados se comprometen a prestar asistencia al desminado, a las víctimas y a la destrucción de los arsenales, lo que imposibilita cualquier plan internacional para la retirada de las minas en la zona.

De barrera defensiva a escudo económico

A Marruecos le compensa esta situación, pues gasta aproximadamente un 3% de su PIB (más de 2.700 millones de euros al año) en el mantenimiento de este muro. Custodia así los importantes yacimientos de fosfatos (es el primer exportador mundial y son imprescindibles para la actividad agrícola) y mantiene una salida al Atlántico muy rica en pesca (importante fuente de ingresos gracias a los acuerdos con la UE).

Tras más de dos décadas desde el fin del alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario, la tierra minada sigue causando víctimas.

Situación actual y el Muro que divide al Sahara Occidental

Situación actual y el Muro que divide al Sahara Occidental

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